Sonrío al ver tu imagen
que coincide un poco con tu último recuerdo.
Lo curioso es que sonrío
la sonrisa que te robé
cuando te hallé por casualidad,
y ni muy casualmente te saludé
con la clara intención de desplegar
el extraño triunfo estético
que implica tu mirada al enfocarme,
la suavidad con que se instala en tu rostro
e ineludiblemente
y quizás sin saberlo incluso
el mejorar gravemente
del discurrir tranquilo
de mi asombro cotidiano;
Es entonces que descubro
que nuestro dulce y tierno sistema económico
de sonrisas dadas y devueltas
va caminando al desastre
donde se desbordan las sonrisas
y nadie pierde,
y nadie gana.
Costumbres de los cronopios
domingo, 30 de septiembre de 2012
sábado, 7 de abril de 2012
El amor es un invierno
Por las calles vagabundea,
sobre las ventanas: azota
y bajo un puente nos refugiamos.
Acompañados de guitarras
y embanderados en palabras
con soberbia le cantamos.
De salir a empaparnos,
a bailar bajo su funda
y a sonreír: presumimos.
Pero cuánto de muerte,
cuánto de hórrido enmascara,
cuántas almas desgarra,
cuántos cuerpos arrastra.
Cuántos demonios desata,
cuántas guerras proclama,
cuántos colores admite,
y especialmente cuántos,
en verdad: cuántos,
ante su genial belleza:
nos lanzamos.
sobre las ventanas: azota
y bajo un puente nos refugiamos.
Acompañados de guitarras
y embanderados en palabras
con soberbia le cantamos.
De salir a empaparnos,
a bailar bajo su funda
y a sonreír: presumimos.
Pero cuánto de muerte,
cuánto de hórrido enmascara,
cuántas almas desgarra,
cuántos cuerpos arrastra.
Cuántos demonios desata,
cuántas guerras proclama,
cuántos colores admite,
y especialmente cuántos,
en verdad: cuántos,
ante su genial belleza:
nos lanzamos.
sábado, 15 de octubre de 2011
Succión de la sandía
He observado como algunos niños poseen una extraña habilidad al devorar una tajada de sandía. En lugar de atacarla a mordiscos con placer, para gozar su sublime y dulce sabor que, en ocasiones, es capaz de acabar con el hambre y la sed al mismo tiempo, estos chiquillos simplemente colocan su boca en la parte comestible y realizan una especie de absorción cuidadosa y a la vez masiva, la cual, poco a poco va despojando a la misma de su alegre rojo fresco que combina tan bien con el verde claro de la parte no comestible. La desvisten hasta dejarla con una especie de palidez blancuzca semitransparente. De manera que la rebanada, antes verde y roja, con todo y sus molestas semillitas (que hay que estar escupiendo o removiendo con los dedos para no ahogarse) ahora se ha vuelto un espécimen sin alma, muerto, ya poco o nada comestible. Y he descubierto que solo los niños son capaces de hacer esto, jamás se ha visto a un adulto hacer algo similar. Lo he intentado muchas veces pero no le encuentro el secreto todavía. Lo único que consigo es absorber un poco del rojo hasta que empieza a dolerme la cabeza y comienzo a toser bruscamente, estropeando mi camisa y generando comentarios como “denle un babero al muchacho”. Dice una amiga mía que el truco está en besar a la sandía para así robarle su “amor natural de sandía”. Ella asegura tener el “don”, sin embargo jamás me lo ha mostrado. Pienso que de niño alguna vez lo tuve también y ahora lo he perdido para siempre, todo. Quizás alguien me lo robó, o lo absorbieron de manera repentina hasta dejarme pálido y seco, como a esa sandía amarga y transparente, como el cristal, así he terminado.
sábado, 23 de julio de 2011
Tarde en el parque
Hoy vine al parque
y me embriagué con letras,
Dibujitos promiscuos,
Contratos inmundos
Y palabras paganas.
Hoy vine al parque
a afinar mi guitarra,
a pretender parir
inéditos acordes
que devienen diletantes
y engullidos por la brisa.
Hoy vine al parque
a convertirme en asceta,
buscando el infierno
en su cumbre más alta,
asfixiado,
anhelando recuperar
la palabra privada,
y olvidar los cánticos ajenos
Adónde quedaron mis monstruos
que carcomían el estómago mío
Adónde quedaron mis démones
que sitiaban el alma mía
y acentuaban mi hastío
Luminoso me muestro
cual con espejo en la frente
…denme mi piedra de la locura,
mi transparencia inmanente,
déjenme a la voluntad de la fortuna
condénsenme en éter
y nunca me sigan y yo no los sigo
¿y quién me sigue y a quiénes sigo?
Es que sigo a todos y ellos me ignoran
Y a todos ignoro y ellos me siguen
Y me encuentro estúpido,
Enraizado y queriéndome aire
No hay nada, entonces,
Yo no soy mío cuando pienso que me poseo
Soy del cosmos
De los claros en el crepúsculo
Soy tuyo y de tu propio cosmos
y me embriagué con letras,
Dibujitos promiscuos,
Contratos inmundos
Y palabras paganas.
Hoy vine al parque
a afinar mi guitarra,
a pretender parir
inéditos acordes
que devienen diletantes
y engullidos por la brisa.
Hoy vine al parque
a convertirme en asceta,
buscando el infierno
en su cumbre más alta,
asfixiado,
anhelando recuperar
la palabra privada,
y olvidar los cánticos ajenos
Adónde quedaron mis monstruos
que carcomían el estómago mío
Adónde quedaron mis démones
que sitiaban el alma mía
y acentuaban mi hastío
Luminoso me muestro
cual con espejo en la frente
…denme mi piedra de la locura,
mi transparencia inmanente,
déjenme a la voluntad de la fortuna
condénsenme en éter
y nunca me sigan y yo no los sigo
¿y quién me sigue y a quiénes sigo?
Es que sigo a todos y ellos me ignoran
Y a todos ignoro y ellos me siguen
Y me encuentro estúpido,
Enraizado y queriéndome aire
No hay nada, entonces,
Yo no soy mío cuando pienso que me poseo
Soy del cosmos
De los claros en el crepúsculo
Soy tuyo y de tu propio cosmos
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)