Sonrío al ver tu imagen
que coincide un poco con tu último recuerdo.
Lo curioso es que sonrío
la sonrisa que te robé
cuando te hallé por casualidad,
y ni muy casualmente te saludé
con la clara intención de desplegar
el extraño triunfo estético
que implica tu mirada al enfocarme,
la suavidad con que se instala en tu rostro
e ineludiblemente
y quizás sin saberlo incluso
el mejorar gravemente
del discurrir tranquilo
de mi asombro cotidiano;
Es entonces que descubro
que nuestro dulce y tierno sistema económico
de sonrisas dadas y devueltas
va caminando al desastre
donde se desbordan las sonrisas
y nadie pierde,
y nadie gana.
domingo, 30 de septiembre de 2012
sábado, 7 de abril de 2012
El amor es un invierno
Por las calles vagabundea,
sobre las ventanas: azota
y bajo un puente nos refugiamos.
Acompañados de guitarras
y embanderados en palabras
con soberbia le cantamos.
De salir a empaparnos,
a bailar bajo su funda
y a sonreír: presumimos.
Pero cuánto de muerte,
cuánto de hórrido enmascara,
cuántas almas desgarra,
cuántos cuerpos arrastra.
Cuántos demonios desata,
cuántas guerras proclama,
cuántos colores admite,
y especialmente cuántos,
en verdad: cuántos,
ante su genial belleza:
nos lanzamos.
sobre las ventanas: azota
y bajo un puente nos refugiamos.
Acompañados de guitarras
y embanderados en palabras
con soberbia le cantamos.
De salir a empaparnos,
a bailar bajo su funda
y a sonreír: presumimos.
Pero cuánto de muerte,
cuánto de hórrido enmascara,
cuántas almas desgarra,
cuántos cuerpos arrastra.
Cuántos demonios desata,
cuántas guerras proclama,
cuántos colores admite,
y especialmente cuántos,
en verdad: cuántos,
ante su genial belleza:
nos lanzamos.
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