sábado, 23 de julio de 2011

Tarde en el parque

Hoy vine al parque
y me embriagué con letras,
Dibujitos promiscuos,
Contratos inmundos
Y palabras paganas.

Hoy vine al parque
a afinar mi guitarra,
a pretender parir
inéditos acordes
que devienen diletantes
y engullidos por la brisa.

Hoy vine al parque
a convertirme en asceta,
buscando el infierno
en su cumbre más alta,
asfixiado,
anhelando recuperar
la palabra privada,
y olvidar los cánticos ajenos

Adónde quedaron mis monstruos
que carcomían el estómago mío
Adónde quedaron mis démones
que sitiaban el alma mía
y acentuaban mi hastío

Luminoso me muestro
cual con espejo en la frente
…denme mi piedra de la locura,
mi transparencia inmanente,
déjenme a la voluntad de la fortuna
condénsenme en éter
y nunca me sigan y yo no los sigo

¿y quién me sigue y a quiénes sigo?
Es que sigo a todos y ellos me ignoran
Y a todos ignoro y ellos me siguen
Y me encuentro estúpido,
Enraizado y queriéndome aire

No hay nada, entonces,
Yo no soy mío cuando pienso que me poseo
Soy del cosmos
De los claros en el crepúsculo
Soy tuyo y de tu propio cosmos

3 comentarios:

  1. Es un poema bastante extraño (la etiqueta "simbolismo" lo expresa de manera más elegante). Quizá ciertos poemas no se pueden valorar por lo que el autor quiso decir, sino por su influencia en la mente del lector.

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  2. Tenés razón, puse la etiqueta por esa razón; sin embargo, hay algo que quiero decir con ese poema. Claro, tengo que ser más claro en las imágenes que uso, TODOS me dicen lo mismo. Gracias, Rey :)

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